alimentación saludable, bienestar familiar

4 sencillos tips para empezar a equilibrar la alimentación familiar

Ultimamente hay cierta tendencia al autocuidado, cuidamos más nuestro cuerpo, nuestra mente… pero cuando somos madres o padres, ese cuidado se extiende, o se debería extender, a nuestros hijos. Tú puedes intentar llevar una alimentación saludable y equilibrada, pero que la lleven tus hijos a veces puede ser misión imposible.

 

Hoy voy a darte 3 sencillas pautas que te ayudarán a lograr este difícil cometido:

 

1- La primera y más evidente es que les des ejemplo. Los niños aprenden casi todo por imitación, si ellos no te ven comer fruta, lo más seguro es que no vayan a querer probarla.

Con esto no quiero decir que ahora vayáis a comprar fruta, os comáis una pera delante de ellos y que mañana ellos empiecen a comer pera. Esto funciona si desde pequeños os han visto comer fruta como algo normal, si los tuyos son mayores probablemente será un poco más complicado. Y al igual que la fruta lo mismo pasa con cualquier otro alimento.
Mi consejo es que compres la fruta que más os guste y la tengas en el frutero, en verano suele funcionar tener algo de fruta cortada en la nevera, del estilo de la sandía o el melón.

Un error bastante común es ofrecer la fruta como postre, que además de no ser el mejor momento del día para consumir la mayoría de las frutas, es cuando ya no tenemos hambre, porque acabamos de comer. Lo ideal es ofrecerla en el desayuno o en la merienda de la mañana o de la tarde, que es cuando tienen hambre y más les gusta comer.

 

2- La segunda es que planifiques el menú semanal y lo hagas parecido todas las semanas. Cuando digo parecido no quiero decir igual, sino hacer una rutina semanal aunque flexible.

Por ejemplo, los lunes pasta, los martes legumbres, los miércoles pescado, los jueves pollo, los viernes pizza, los sábados improvisación y los domingos arroz. Este es sólo un ejemplo explicativo, los menús tienen que ser según los gustos de la familia, y siempre hay que dejar un día para improvisar, para comer sobras, por si vais a comer fuera, o dejarlo abierto a propuestas de los miembros de la familia, como noche temática, en resumen un día “libre”.

La idea de tener cada día destinado a un alimento en particular ayuda a concienciar a todos de que ese día hay que comer eso, a nosotros nos libera estrés ya que es más fácil y rápido cocinar si ya tenemos decidido qué receta vamos a hacer, podemos tener los ingredientes de la receta previamente comprados y del sitio que más nos guste, porque hace una semana lo incluimos en la lista de la compra.

Puedes leer más sobre Planificación de un Menú Semanal Equilibrado en este post.

 

3- La tercera es que no premies con comida no saludable. Me refiero a algo del estilo: “si te comes todo el pollo después te doy chocolate”, o a llevarlo a un restaurante de comida rápida a comer alimentos de dudosa calidad si se porta bien…

A parte de lo poco recomendables que son los premios en sí mismos, cuando hablamos de comida, hay cierta tendencia a premiar con cosas que no son beneficiosas para nuestro cuerpo ni para el de nuestros hijos.

Si queremos de verdad demostrarles nuestro amor con alguna comida, cocinémosle algo que sea saludable para ellos, su plato favorito o algún plato con una presentación divertida.

 

4- La cuarta y más divertida para mi es que cocines con ellos. Aprovecha el fin de semana o algún día que estéis inspirados y cocinad juntos algo sencillo y que les vaya a gustar.

Los niños pequeños no tienen mucha paciencia así que tendrá que ser algo rápido.

No te recomiendo hacerlo si acabas de limpiar la cocina.

Pasaréis un buen rato juntos, ellos se familiarizarán con la comida y obtendrán buenos recuerdos contigo de por vida.

Si quieres leer más sobre Cómo Cocinas con Niños, te recomiendo leer este post.

 

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Por último quiero recomendarte que si tienes bebés que están descubriendo la comida, les dejes experimentar y descubrir la comida a su manera, es decir, ¡con la manos! ¡aunque se ensucien! Deja que empiecen con buen pie su relación con la comida y no hagas de la hora de comer un suplicio para ti y para ell@s.

 

Hay mil cosas más que podríamos hacer para mejorar la alimentación de nuestra familia, pero te cansarías de leer antes que yo de escribir, así que si empiezas con estas 4 sencillas pautas, poco a poco, no hay que hacerlo todo de golpe, es un buen comienzo para una mejor vida familiar.

 

¿Y tú? ¿Qué trucos usas con tu familia para llevar una alimentación saludable? Escríbeme en los comentarios y así todos podremos aplicarlos.

 

 

4 comentarios en “4 sencillos tips para empezar a equilibrar la alimentación familiar”

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