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¿Es importante que los niños desayunen?

Llega septiembre, la hora de volver a la rutina y muchas madres empiezan a preocuparse cómo harán para que sus hijos desayunen “bien” antes de ir a la escuela. ¿Eres una de ellas?

Como casi todas las madres, estoy en algunos grupos de WhatsApp de madres, y esta semana estábamos charlando sobre el tema de los desayunos de los niños. Es un tema que os quita el sueño a muchos padres y madres, así que ya tengo idea para un nuevo artículo.

A raíz de la inminente “vuelta al cole”, todas las madres queremos ponernos las pilas y que nuestros pequeños estén lo mejor preparados posible para este momento, porque no sé a vosotras, pero a mi la vuelta al cole me da mucha pereza. Sé que algunas madres lo esperan con alegría, yo no soy una de ellas.

El desayuno es la comida que más preocupa a los progenitores, porque por las mañanas tenemos poco tiempo, hay que salir de casa a una hora determinada porque sino después todo es caos y el día acaba siendo un día de mierda (iba a decir de perros, para que no sonase tan mal, pero qué culpa tienen los perros).

Hay un primer punto que creo que es importante aclarar y es que el desayuno no es la comida más importante del día para la mayoría. Acabamos de pasarnos 8 horas o más durmiendo, sin apenas desgaste, es imposible que tengamos un hambre feroz, y los niños menos.

Otra cosa sería que nos levantásemos, hiciésemos alguna tarea o un poco de deporte. Entonces sí que tendremos hambre como para un buen desayuno.

Entonces si un niño se despierta y no tiene hambre, no tiene porqué desayunar lo que nosotros nos empeñamos en darle. Porque seamos sinceros, ¿por qué queremos que desayunen fuerte? ¿para quedarnos tranquilos nosotros?, ¿o porque ellos nos dicen que después se pasan la mañana muertos de hambre?.

 

¿Qué NO debería desayunar un niño?

  • Cereales de desayuno o galletas cargados de azúcar. Están cargados de calorías vacías con escaso valor nutricional. Por mucho que en la caja ponga que están enriquecidos con vitaminas y minerales, no significa que el organismo vaya a asimilarlos todos.

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  • Cacao en polvo que no sea puro. Las marcas comerciales suelen contener grandes cantidades de azúcar. Y aunque el envase también indique que llevan mogollón de vitaminas y minerales, la fruta, la verdura, la carne y el pescado también los tienen y son más fáciles de asimilar por nuestro organismo, además de ahorrarnos todo el azúcar.

 

  • Yogures y otros postres lácteos azucarados. Si optamos por los lácteos, hay maneras más saludables de tomarlos, como un vaso de leche a secas, un yogur natural, queso fresco, requesón. Si necesitas endulzar los lácteos, puedes añadirle sirope de ágave,  miel, fruta fresca o desecada.

 

  • Zumos envasados, sean refrigerados, sin azúcares añadidos o ecológicos. Todos ellos contienen aditivos que no son saludables para nuestros hijos. Tampoco hay que abusar de los zumos caseros, no es lo mismo que tomar fruta ya que le quitamos parte de las vitaminas y minerales, así como casi toda la fibra. Aunque si un niño no toma fruta y le gusta tomar zumo natural, pues mejor eso que nada.

 

La publicidad es muy influyente, sobre todo para los niños. ¿Cuántas veces habéis ido con ellos al supermercado y han querido comprar unas galletas, unos yogures o unos cereales sólo porque salen unos dibujos en la caja? y a lo mejor después ni siquiera le gustan y tú acabas comiendo galletas de la Patrulla Canina hasta el fin de los tiempos.

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¿Que puede desayunar un niño?

Lo primero que hay que darle en el desayuno, igual que en todas las otras comidas es nuestro tiempo, tranquilidad y respeto.

Tiempo para hablar con ellos.

Tranquilidad en la mesa, sin gritos ni discusiones, ni con ellos ni con otros.

Respeto por lo que les gusta y lo que no.

 

También al igual que en las demás comidas, lo principal es darle comida de verdad. No sucedáneos ni comidas procesadas.

Si queremos darles algo para que no estén en ayunas tantas horas, podemos darles un vaso de leche, al que no es necesario ponerle cacao ni azúcar, una bebida vegetal, una fruta, y si tienen más hambre podemos optar por una rebanada de pan con tomate y aceite, con mermelada sin azúcar o con fruta chafaldita, incluso con un poco de queso fresco o requesón. Si quieres un desayuno más consistente para ellos, prueba a hacerles una tortilla ( no se tarda casi nada en hacerla), una fruta y unos frutos secos.

 

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Si estás pensando que no tienes tiempo para todo esto, puedes planificarte el día anterior, levantarte 10 minutos antes… Aunque para darle una fruta a tu hijo es más o menos el mismo tiempo que en prepararle un tazón de leche con cereales.

 

Si realmente le das tanta importancia al desayuno como para estar batallando con tus hijos por las mañanas para que se coman esas galletas o se tomen ese zumo. Puedes invertir mejor tu tiempo y hacer las cosas de diferente manera.

 

¿Vas a hacer el cambio? ¿Para ti y para ellos? Cuéntame los resultados en los comentarios.

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