alimentación consciente, cambio de hábitos, vida sana

Cómo limitar el azúcar sin sucumbir a la ansiedad

El azúcar que conocemos y usamos normalmente es en realidad sacarosa, que está compuesta por un 50% de glucosa y un 50% de fructosa. Ambas son unidades básicas de hidratos de carbono (o carbohidratos) muy parecidas entre ellas, casi idénticas. La glucosa puede ser utilizada tal cual, pero la fructosa debe ser parcialmente transformada por el hígado (es una de las 200 funciones del hígado).

La glucosa es el combustible que necesitan muchas de nuestras células y que no podemos almacenar, por lo que necesitamos un aporte constante de glucosa. Pero no es necesario tomar azúcar para obtener glucosa, ya que se encuentra en muchos otros alimentos más saludables como las frutas y las verduras, o en otros como las harinas, pastas, arroces, legumbres y frutos secos. Todos los hidratos de carbono están formados por unidades de esta glucosa (y fructosa en menor medida).

 

Cuando comemos productos azucarados, la entrada rápida de glucosa en la sangre hace que liberemos más hormonas del bienestar como la Serotonina, que hace que nuestro cerebro perciba ese bienestar físico y emocional pasajero. Pero en cuestión de minutos los niveles de glucosa bajarán drásticamente, provocando una interrupción en la liberación de estas hormonas, dando lugar a un bajón emocional, lo que nos generará la ansiedad  que tanto conocemos por comer más azúcar, para mantener esa “falsa felicidad” de nuevo.

Al disminuir los productos con exceso de azúcar, conseguiremos una liberación de estas hormonas del bienestar más estable, pudiendo disfrutar de ello sin sufrir las consecuencias como la ansiedad, la depresión o la culpabilidad por haber comido de más.

 

Cuando se consumen grandes cantidades de azúcar el cerebro también libera grandes cantidades de Dopamina, que es otra hormona que nos provoca placer y que nos hace sentir bien.

La Dopamina es la responsable de que el azúcar sea tan adictivo. Cuando hay un aumento en los niveles de Dopamina, los receptores de esta hormona se regulan a la baja, se inactiva una parte de ellos. Cuando tomamos alimentos azucarados con asiduidad, de cada vez hay menos receptores de Dopamina, así que de cada vez tendremos que comer más azúcar para que se libere la Dopamina, porque nos hará menos efecto. Es el mismo proceso que pasa con las drogas como la cocaína o el alcohol, creamos una resistencia a ellas.

Cuando nos desintoxicamos del azúcar, se regulan los niveles de Dopamina, se restablecen los receptores y volvemos a funcionar con normalidad, por lo que volveremos a sentir placer a comer al comer alimentos reales.

 

Podemos usar esta información que tenemos sobre cómo actúan nuestras hormonas frente al azúcar para vivir sin azúcar y no sucumbir demasiado a la ansiedad.

 

Voy a darte 3 claves para disminuir la ansiedad:

 

1.- Busca alimento para tu mente que te proporcione ese bienestar físico y emocional que buscas en la comida.

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Cada persona debe buscar lo que le hace sentir bien al nivel que necesite, para algunas será quedar com las amigas para tomar un té o para salir a bailar, hacer algún deporte, tejer una bufanda o hacer ganchillo, viajar o ir de excursión. Mi consejo es que busques qué es lo que te llena y busques tiempo para hacerlo.

 

2.- Elimina de tu vida lo que te reste bienestar físico y emocional.

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Después de buscar actividades que nos sumen, es esencial que elimines de tu vida todo lo que te reste, ya sean personas, actividades o cosas. Deja de ver a aquellas personas que no te hacen sentir bien, deja de hacer aquellas actividades que no te llenan y elimina de tu casa aquellos objetos que no te gusten.

 

3.- Usa un remedio SOS.

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La vida puede tener momentos difíciles que escapan a nuestro control, y mi consejo es que busques un remedio que te ayude a sobrellevar esos momentos. Yo te propongo un ejercicio de respiración/meditación muy sencillo que es para todo el mundo, aunque no tengas ni idea de meditar y nunca lo hayas hecho:

  • Solo va a llevarte 5 minutos, puedes ponerte un temporizador si lo deseas, o hacerlo hasta que te sientas más tranquila.
  • No hace falta que te pongas demasiado cómoda, solo trata de no estar en una posición incómoda, cierra los ojos y tápate los oídos con tus dedos.
  • Escucha tu propia respiración, no trates de controlarla, solo obsérvate desde dentro.
  • Verás que tu respiración está un poco más descontrolada al principio, pero en cuanto empiezas a prestarle atención únicamente a tu cuerpo por dentro, verás que se va calmando de cada vez más.
  • Ahora que estás un poco más estable, visualiza tu “yo interior”, esa persona que realmente eres, y obsérvate desde fuera, como si fueras otra persona, y pregúntate a ti misma como si fueras tu mejor amiga qué es lo que te está pasando. Habla contigo misma para identificar cómo te estás sintiendo, cuán es el motivo real de tu ansiedad.
  • Desde tu posición de mejor amiga, aconseja a tu “yo interior”, explícale qué es lo que harías si estuvieras en su lugar, porque realmente estás en su lugar. A veces tenemos mejores consejos para la gente a la que apreciamos que para nosotros mismas.

 

Este es solo un pequeño ejercicio para no sucumbir a la ansiedad en algunos momentos, es una pequeña parte del programa #desintoxica: 30 días sin azúcar. Si quieres saber más puedes pinchar en la siguiente imagen para obtener más información, o puedes escribirme directamente para consultarme lo que necesites.

#desintoxica_ 30 días sin azúcar

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